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Las Afectaciones del Desabasto de Combustible en Pemex y su Enorme Deuda Pendiente

En los últimos días, México ha enfrentado un nuevo episodio de desabasto de gasolina que ha generado preocupación entre la población y los sectores económicos. Petróleos Mexicanos (Pemex), la empresa estatal responsable de la producción y distribución de hidrocarburos, ha reconocido problemas logísticos que han afectado el suministro en varias regiones del país. A esto se suma la crisis financiera de la compañía, marcada por una deuda millonaria que incluye pagos pendientes a proveedores y que, según reportes recientes, no se liquidarán en su totalidad para contratos anteriores a 2025. En este artículo, exploramos las causas, impactos y perspectivas de estos problemas, basados en información actualizada al 15 de agosto de 2025.

Causas e Impactos Inmediatos


El desabasto de combustible se ha reportado principalmente en la Ciudad de México (CDMX), el Estado de México (Edomex), Chiapas y Nuevo León, afectando a decenas de gasolineras y generando largas filas de vehículos en busca de gasolina. Según Pemex, aunque las terminales cuentan con inventarios suficientes, el problema radica en retrasos en la entrega debido a protestas de transportistas, trabajos de mantenimiento en instalaciones clave y demoras aduanales. Además, un paro de trabajadores y la falta de pago a proveedores de "última milla" han agravado la situación, provocando interrupciones en el suministro a estaciones de servicio.


Las afectaciones son múltiples y van más allá de la incomodidad para los consumidores. En CDMX y Edomex, al menos 69 gasolineras han reportado escasez, impactando alcaldías como Benito Juárez, Coyoacán, Miguel Hidalgo y Tlalpan. En Chiapas y Nuevo León, la falta de autotanques y pipas ha exacerbado el problema, con estimaciones que apuntan a una demanda estacional elevada como factor contribuyente. Esto no solo genera pérdidas económicas para las estaciones de servicio, sino que también afecta el transporte público, la logística de mercancías y la movilidad diaria de millones de personas. Expertos advierten que, si no se resuelve pronto, podría escalar a una crisis similar a las vividas en años anteriores, con impactos en la cadena de suministro nacional.


Pemex ha respondido reforzando la distribución con más pipas y unidades de reparto adicionales en las zonas afectadas, prometiendo normalizar el abasto en las próximas horas. Sin embargo, estos incidentes resaltan la vulnerabilidad del sistema de distribución de Pemex, que depende en gran medida de infraestructura en mantenimiento y de proveedores externos que enfrentan sus propios desafíos financieros.


La Deuda de Pemex


La crisis de desabasto está intrínsecamente ligada a la situación financiera de Pemex, considerada la petrolera más endeudada del mundo. Al cierre del segundo trimestre de 2025, su deuda financiera total se mantiene estable en alrededor de 98 mil millones de dólares, según reportes oficiales. Pero el problema va más allá: la deuda con proveedores y contratistas supera los 400 mil millones de pesos (aproximadamente 20-23 mil millones de dólares), un incremento del 18.76% en el último año. Esta acumulación ha llevado a que proveedores detengan operaciones, como el paro de plataformas por parte de subsidiarias de Grupo México debido a impagos.


Recientes anuncios indican que Pemex no pagará adeudos atrasados a proveedores, limitándose a cubrir solo contratos nuevos a partir de 2025. Esto ha decepcionado a asociaciones como AMESPAC, que representa a gigantes como Baker Hughes, Halliburton y SLB, quienes exigen un plan claro para liquidar deudas de 2024 y principios de 2025. El gobierno federal, a través de la Secretaría de Hacienda, ha prometido apoyo para cubrir pagos de deuda hasta 2027, con aportaciones de capital por 136.200 millones de pesos en 2025. Sin embargo, proveedores advierten que los impagos podrían reducir la producción de crudo, que ya cayó un 11.3% en el primer trimestre de 2025, afectando el objetivo nacional de 1.8 millones de barriles diarios.


La estrategia del gobierno incluye refinanciar la deuda y reducir importaciones de combustible a medida que se activa la refinería de Dos Bocas, pero críticos señalan que estos apoyos fiscales (como la postergación del Derecho de Utilidad Compartida) ponen en riesgo las finanzas públicas, ya que Pemex absorbe una porción significativa del presupuesto nacional sin generar utilidades suficientes.


Hacia una Solución Sostenible


El desabasto actual y la deuda de Pemex no son problemas aislados, sino síntomas de desafíos estructurales en el sector energético mexicano. Mientras el gobierno busca fortalecer a Pemex como empresa estatal, es crucial abordar la dependencia de subsidios y mejorar la eficiencia operativa para evitar recurrencias. Para los consumidores y la economía, estos incidentes subrayan la necesidad de diversificar fuentes de energía y transitar hacia opciones más sostenibles. Si no se resuelven de fondo, podrían impactar el crecimiento económico y la estabilidad social en el corto plazo.

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