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La Alerta de JP Morgan: El Crédito Privado Bajo Fuego y las Primeras Grietas en el Sistema Financiero Global

En apenas 48 horas, el mercado de crédito privado (ese sector de US$1,8-2 billones que se convirtió en el nuevo “banco sombra” del mundo) recibió dos golpes consecutivos que han puesto en alerta a Wall Street. Primero fue BlackRock, y ahora JP Morgan Chase, el banco más grande de Estados Unidos, acaba de lanzar un mensaje clarísimo: “Esto no es ruido, es riesgo real”.



Como ya advertimos en nuestro artículo anterior sobre BlackRock, la mayor gestora del planeta se vio obligada a limitar los retiros de su fondo insignia de crédito privado HLEND (US$26.000 millones) después de recibir solicitudes por US$1.200 millones en un solo trimestre. Solo pudo pagar US$620 millones (el 5% del NAV) y tuvo que “cerrar la puerta” al resto de inversores. Fue la primera vez que ese fondo activaba su límite de rescates desde su creación. Las acciones de BlackRock cayeron más del 7% en un día. Era la señal de que la liquidez que todos daban por sentada en el crédito privado empezaba a evaporarse.


Ahora JP Morgan ha subido la apuesta. Según reportes de Financial Times, Reuters, CNBC y Bloomberg del 11 de marzo de 2026, el banco ha marcado a la baja (markdowns) el valor de una cartera de préstamos que sirven como garantía (collateral) para los fondos de crédito privado. Esos préstamos están concentrados en empresas de software, el sector que más ha pedido dinero a estos fondos en los últimos años.


¿Por qué software? Porque los avances explosivos de OpenAI, Anthropic y otros modelos de IA están amenazando directamente sus modelos de negocio. Clientes que antes pagaban suscripciones caras ahora pueden generar soluciones propias con IA agentic. Eso genera miedo a “disintermediation”, caída de ingresos y, por ende, riesgo de defaults. JP Morgan no esperó a que hubiera pérdidas reales: actuó preventivamente. Al bajar la valoración del collateral, reduce automáticamente la cantidad de “back-leverage” (préstamos bancarios sobre préstamos) que puede dar a esos fondos. Menos apalancamiento = menos liquidez para los gestores.


Jamie Dimon, CEO de JP Morgan, lo había anticipado la semana pasada en la conferencia de finanzas apalancadas: el banco está siendo mucho más prudente con activos de software en un mundo cada vez más volátil. Troy Rohrbaugh, co-CEO de la división comercial e inversión, ya había dicho en febrero que “este resultado debe ser esperado” en un entorno de mayor incertidumbre. No es casualidad: JP Morgan siempre ha sido el primero en oler problemas (lo hizo en 2008 y en 2020).


¿Por qué esto significa que el sistema financiero está en graves problemas?


  1. Efecto dominó ya en marcha Los markdowns de JP Morgan llegan justo cuando Blackstone, Blue Owl y ahora BlackRock enfrentan retiros récord. Los inversores minoristas e institucionales están huyendo. Cuando los fondos tienen que vender activos para pagar retiros, los precios caen más → más markdowns → más retiros. Es el clásico círculo vicioso de liquidez.

  2. Opacidad + apalancamiento = riesgo sistémico El crédito privado creció de forma explosiva porque ofrecía rendimientos de 10-12% con “covenants light” (pocos controles). Ahora que la calidad crediticia se deteriora y la IA acelera la disrupción, esos préstamos que parecían seguros se revelan frágiles. JP Morgan habla de “cockroaches” (cucarachas): cuando ves una, hay muchas más. Dimon ya comparó la situación con los años previos a 2008.

  3. Contagio potencial Aunque el sector “solo” vale US$2 billones (mucho menos que los bancos tradicionales), está interconectado con Wall Street vía back-leverage, con los mercados públicos (bonos high-yield y acciones de software ya cayeron) y con millones de pensiones, endowments y family offices que tienen exposición indirecta. Si los defaults suben del 5-6% actual hacia 8-13% (como proyectan algunos analistas), el impacto macro será real.

  4. El timing es el peor posible Deuda corporativa madura masivamente en 2026-2027, las tasas siguen altas, y la disrupción tecnológica (IA) no da respiro. Lo que antes era “ilíquido pero seguro” ahora luce ilíquido y riesgoso.


No estamos ante una crisis Lehman 2.0 todavía. Muchos gestores (incluyendo algunos de BlackRock) insisten en que es “dispersión, no systemic weakness”. Pero cuando el banco más conservador y mejor capitalizado del mundo empieza a recortar crédito preventivo, y la mayor gestora del planeta tiene que cerrar retiros, el mensaje es uno solo: el boom del crédito privado terminó y el sistema financiero está mostrando las primeras grietas serias.


Los inversores que aún creen que “private credit es inmune” deberían revisar urgentemente su exposición, especialmente a software y fondos con alto apalancamiento. Los que crean oportunidades en distress, prepárense: los precios están empezando a ajustarse.

Esto no es miedo, es realidad. JP Morgan y BlackRock acaban de prender las luces rojas. El resto del mercado ya no puede ignorarlas.


¿Quieres que profundicemos en cómo afecta esto a México, LatAm o a portafolios específicos? Dímelo y lo analizamos con datos actualizados. El mercado se mueve rápido… y el riesgo también.

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