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¿Está colapsando el dólar estadounidense? La estrategia de Trump detrás de la debilidad del USD

En las últimas semanas, el dólar estadounidense ha captado todos los titulares. El índice DXY (que mide el valor del dólar frente a una canasta de monedas principales como el euro, yen, libra y franco suizo) ha caído hasta niveles no vistos desde febrero de 2022, cotizando alrededor de 96.03 al cierre de la sesión del 28 de enero de 2026. Esto representa una depreciación de aproximadamente 11% en los últimos 12 meses y una caída semanal que ha sido la más pronunciada desde abril de 2025.



“El dólar se está colapsando, todos entran en pánico y dicen que Trump perdió el control… Error. Él lo está orquestando”. Según esta visión, una moneda más débil beneficia a Estados Unidos de varias formas:

  • Hace las exportaciones estadounidenses más baratas y competitivas en el mundo.

  • Atrae compradores extranjeros a productos “Made in USA”.

  • Impulsa el regreso de la manufactura al país.

  • Infla la deuda pública de 36 billones de dólares (haciendo que sea más fácil pagarla en términos reales).

  • Reduce la ventaja competitiva de rivales como China y la Unión Europea.

¿Es esto cierto? ¿Estamos ante un “colapso” deliberado o solo ruido de mercado? Vamos a desglosarlo con datos y contexto actual.


1. Sí, el dólar se ha debilitado… y mucho


Desde la segunda investidura de Donald Trump (enero 2025), el DXY ha perdido terreno de forma sostenida. El año 2025 fue el peor para el dólar desde 2017, con una caída anual cercana al 9-10%. En 2026, la tendencia continúa: el índice ha tocado mínimos de cuatro años y analistas de bancos como Morgan Stanley, ING y MUFG esperan que rompa los bajos de 2025.


Las causas principales no son un misterio:

  • Tarifas agresivas (“Liberation Day” de abril 2025): Trump impuso aranceles universales del 10% y “recíprocos” basados en desequilibrios comerciales. El mercado interpretó esto no como protecciónismo puro, sino como riesgo de guerra comercial global → salida de capitales de activos estadounidenses → dólar más débil.

  • Política monetaria y Fed bajo presión: Expectativas de más recortes de tasas por parte de la Reserva Federal (tras tres en 2025), sumado a investigaciones y posibles cambios en la presidencia de la Fed, generan incertidumbre.

  • Comentarios del propio Trump: Esta semana, el presidente restó importancia a la caída (“No estoy preocupado, el dólar está haciendo grande”), lo que aceleró las ventas. Trump ha dicho abiertamente que prefiere un dólar más débil para favorecer exportaciones.


2. ¿Es intencional? Los beneficios (y riesgos) de un dólar débil


La idea de que Trump “orquesta” la debilidad no es descabellada. Un dólar más bajo alinea con varias metas de su agenda:


  • Exportaciones y manufactura: Productos estadounidenses más baratos → más ventas al exterior → posible reducción del déficit comercial.

  • Deuda pública: La inflación erosiona el valor real de la deuda (aunque genera costos para consumidores e importadores).

  • Competencia global: China y Europa pierden ventaja si sus monedas se fortalecen relativo al dólar.


En la práctica, ya se ven efectos mixtos: las exportaciones estadounidenses han crecido en 2025, pero el déficit comercial total no ha mejorado drásticamente. Además, las importaciones se encarecen → inflación para los estadounidenses.

Sin embargo, hablar de “colapso” es exagerado. El dólar sigue siendo la moneda de reserva mundial dominante (a pesar de esfuerzos BRICS por reducir su uso). No hay QE masivo ni hiperinflación. Es más una depreciación cíclica agravada por políticas impredecibles.


3. Los riesgos reales que nadie menciona


Un dólar persistentemente débil no es solo “bueno para exportadores”:

  • Inflación importada: Bienes extranjeros más caros → precios más altos en supermercados y gasolina.

  • Pérdida de confianza: Si inversores extranjeros huyen (“sell America”), suben los rendimientos de bonos del Tesoro → endeudamiento más caro para el gobierno.

  • Estatus de reserva en jaque: Analistas advierten que la imprevisibilidad de Trump (tarifas semanales, amenazas a aliados, presión a la Fed) erosiona la percepción de “refugio seguro” del dólar.


Expertos como Peter Schiff (Euro Pacific) hablan de “colapso económico” si se pierde el estatus de reserva; otros, más moderados, ven un “declive lento” en lugar de una caída abrupta.


¿Estrategia maestra o juego peligroso?


Trump no está “perdiendo el control”. La debilidad del dólar encaja en su visión de “América primero”: exportar más, importar menos y erosionar ventajas de competidores. Pero no es un plan sin costos. La incertidumbre política y comercial puede alejar capitales a largo plazo y complicar la vida de los consumidores estadounidenses.


En resumen: el dólar no se está “colapsando” en el sentido apocalíptico, pero sí atraviesa su fase más débil en años. Si Trump lo tolera (o lo promueve), es porque ve beneficios estratégicos. La pregunta es: ¿durará lo suficiente para que los gains en manufactura y exportaciones superen los pains de inflación y deuda?


¿Qué opinas tú? ¿Crees que un dólar débil es la jugada correcta en 2026, o un riesgo innecesario? Déjame tu comentario abajo.

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